El trigo y el maíz presentaron registros récord con una producción de 27,9 millones de toneladas y 71,5 millones, respectivamente. El girasol consolidó una campaña excepcional con producción récord y una molienda en alza (+28,5% i.a. en el primer semestre 2026).
La soja finalizó la campaña 2025/26 en 49,5 millones de toneladas (-3,1%), con rindes superiores al promedio de la última década que permitieron contrarrestar parcialmente la reducción de la superficie sembrada.
Las exportaciones agroindustriales crecieron 16% i.a. en el primer semestre de 2026, alcanzando USD 19.239 millones, impulsadas por un alza de los volúmenes comercializados al exterior. El maíz amplió su inserción internacional mediante una mayor demanda de China.

La rentabilidad presenta señales mixtas: la urea cayó de USD 1.000 a USD 550 por tonelada entre mayo y julio, mejorando la siembra triguera. Los márgenes EBE (excedente bruto de explotación agropecuario) promedian 20,0% en 2026, 1,5 p.p. por encima de 2025 pero aún lejos de 2022-2023.
Para la campaña 2026/27 se proyecta una producción menor respecto de la anterior debido a una normalización de la cosecha de trigo tras los excepcionales rindes de la campaña que acaba de finalizar. los factores críticos del segundo semestre.
El maíz mantendrá un papel central en las exportaciones, con mayor diversificación de destinos y una demanda china más activa. La soja seguirá aportando el mayor valor exportado, aunque enfrenta competencia creciente de Brasil en harina. La inversión industrial refuerza el potencial de agregado de valor: se anunciaron proyectos relevantes en molienda de soja y girasol.
La rentabilidad seguirá condicionada por costos logísticos, energía y derechos de exportación. La reducción gradual de retenciones mejora incentivos, pero el beneficio será desigual entre cultivos y regiones. El escenario base es positivo en volumen y exportaciones, con riesgos concentrados en precios internacionales, infraestructura y costos operativos.
Para Federico Zerba, Jefe Sectorial de IES Consultores: “La cosecha récord de 169,9 millones de toneladas confirma el potencial productivo del campo argentino, pero el desafío pasa por sostener los márgenes. La caída del precio de la urea y la reducción gradual de retenciones mejoran el panorama, mientras que las inversiones por más de USD 900 millones en molienda apuntan a capturar mayor valor agregado”.
